22 nov. 2015

Estas imágenes deben herir su sensibilidad

Sólo le pido a Dios
Que que el dolor no me sea indiferente
Que la reseca muerte no me encuentre
Vacío y solo sin haber hecho lo suficiente



Sólo le pido a Diós
 Que lo injusto no me sea indiferente
Que no me abofeteen la otra mejilla
Después de que una garra
me arañó esta suerte



Sólo le pido a Diós
 Que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte 
Toda la pobre inocencia de la gente





Sólo le pido a Dios 
Que el engaño no me sea indiferente
Si un traidor puede más que unos cuantos
Que esos cuantos no lo olviden fácilmente


Sólo le pido a Dios
Que el futuro no me sea indiferente
Desahuciado está el que tiene que marchar
A vivir una cultura diferente

















3 nov. 2015

La Caverna


Volvían a ser invisibles. La hoguera se había consumido y sus sombras fueron absorvidas por la oscuridad de la cueva; hacinados, y sujetos con grilletes, de espaldas a la entrada y en completa oscuridad, al ritmo del tambor contaban en un bucle infinito: tam, uno, tam, dos, tam, tres… En la entrada, guardias tuertos, siervos de Pluto, vigilaban que la hoguera sobre la tumba del filósofo se mantuviera apagada. 

El autobús frenó bruscamente. Volvió en sí y con los exámenes de sus alumnos bajo el brazo caminó hacia el instituto. El lunes, algunos faltarían a religión y le acompañarían a apuntarse al paro.




La muerte de Sócrates.  Jacques Louis David



13 sept. 2015

Nuevo diccionario de la lengua: Refugiado


refugiado, da.

(Del part. de refugiar).

1. m. y f. Persona que, a consecuencia de guerras, revoluciones o persecuciones políticas, se ve obligada a buscar refugio fuera de su país.

2.  En España, Persona sospechosa de terrorismo.

8 ago. 2015

El sol de lava


Cuando era niño vivía con mi familia en la casa del valle. Éste discurría entre dos vertientes que serpenteaban acompañando el curso del río de norte a sur entre enebros y pinares; en un remanso frente a la casa se elevaba majestuoso un álamo negro que cuando soplaba brisa movía sus hojas en una danza suave que te atrapaba quedando hipnotizado y despertando con todas las heridas del alma embalsamadas o curadas. Cada amanecer, al suroeste, una leve mancha dorada descendía como una lava suave que inundaba la ladera  hasta que llegaba al fondo; entonces en un estallido silencioso aparecía el sol tras las montañas del nordeste y el valle resplandecía de una luz blanca.

Aquella terrible mañana la luz tenue de los primeros rayos descendía por la ladera como cada día pero al tocar el valle el sol no explotó como siempre tras las montañas del nordeste si no que apareció un globo anaranjado que tiño todo del color del fuego, el cielo estaba cubierto por una pátina de sombra y el aire  era espeso y olía a muerte. Dejó de escucharse el canto de los pájaros, todo se oscureció y el valle se tornó infernal.

Mis padres montaron a los los perros en la parte de atrás de la furgoneta y huimos en sentido contrario a las llamas. Al mirar atrás pude ver al álamo rodeado como una presa entre la jauría que lo devora. Esa fue la última vez que lo vi. Aquella noche intenté dormir en una colchoneta en el campo de baloncesto de un polideportivo lleno de gente pero cada vez que cerraba los ojos, solo veía muerte, desolación, tinieblas y aquél globo naranja que se derretía en lava y caía como lluvia de fuego arrasándolo todo. 

No recuerdo el tiempo que estuve allí pero me juntaba con un niño de mi edad con el que pasaba largos ratos. Desde el primer momento que estuve con él tuve la sensación de que era presa de alguna enfermedad. Lo supe por que no podía ver lo mismo que yo. En lo que yo veía un árbol donde los pájaros construían nidos donde alimentar a su crías, él veía madera para construir muelles donde amarrar barcos. Donde yo veía animales él veía comida. Si le hablaba de mis juegos, me preguntaba cuanto me habían costado. El pobre no sabía que bañarse en el río, lanzar una piña a Porthos, o subirme al álamo no me costaba nada, al contrario era placentero y disfrutaba haciéndolo. 

Aquella mañana el sol penetró por los altos ventanales del polideportivo. Las puertas se abrieron de par en par y aparecieron al contraluz dos figuras que penetraron en la estancia dejando una explosión de luz a sus espaldas, avanzaron entre las colchonetas hasta donde dormía mi amigo y llevaron detenido a su padre. Le vi abrazado a su madre con los ojos secos. Fue entonces cuando estuve convencido de su enfermedad y sentí mucha tristeza por él. 

Hoy vivo en otro valle distinto donde hay otro río que discurre sinuoso por una garganta donde tardan en llegar los primeros rayos del sol. Athos a sustituido a Porthos y puedo hablar de todo con nuestros hijos; nos entendemos con ellos por que al mirar a nuestro alrededor vemos las mismas cosas y todo tiene para nosotros el mismo significado, no confundimos el precio y el valor de las cosas, sabemos que lo que más valor tiene, en la vida, no cuesta nada, es gratis, es un maravilloso regalo.

(A mis sobrinos Samuel, Ada, Carla y Ruth)



(Cuentos de Carmen Domínguez)

2 jun. 2015

Amanecer en Irati


-La inquisición no tardará en llegar- dijo Teresa-, y ocultó el saco en un cubo  que colgaba de la garrucha del pozo.

 Amanecía y las primeras luces daban un tono azulado a la casa del bosque. Marta alejada del cristal de la ventana los vio aparecer entre la bruma. Llegaron como llegan el granizo y la tormenta, buscaban libros, lecturas prohibidas que no encontraron. Al marcharse, la casa quedó, como queda todo al pasar la tempestad. Marta los vio perderse entre la maleza como si fueran alimañas. 

Despertaban los sonidos del amanecer, una ligera brisa meció el cubo que colgaba de la garrucha arrancando un leve chirrido y el pozo devolvió como un eco profundo el llanto de un recién nacido.



11 may. 2015

El tesoro escondido


Ya no podíamos contar con él. Algunas reuniones familiares nos había relatado su sufrimiento en aquel reformatorio, otras veces, cómo había conseguido llegar de polizón a América y…tantas y tantas historias; pero, desde que la abuela había caído enferma apenas articulaba palabra.

Un día, tras la muerte de la abuela, con una copa de vino calentando su ánimo, nos habló de un gran amor: “Él fue quien llenó mi vida”, dijo. Pronunció la frase con la mirada perdida y, así quedo. Mi padre no para de mirarle a los ojos desde entonces, aunque, sabe que nunca encontrará la respuesta que busca.



30 abr. 2015

Inocentes

No es malo el inocente si no su educación.




Nana del niño malo


¡A la mar,si no duermes,

que viene el viento!

Ya en las grutas marinas

ladran sus perros.

¡Si no duermes, al monte:

vienen el búho,

y el gavilán del bosque!

Cuando te duermas,

¡Al almendro, mi niño

y a la estrella de menta

 RAFAEL ALBERTI
Pulsar para ver documental.


5 Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. 6 Pero al que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que se ahogara en lo profundo del mar.

Mateo 18:6


19 abr. 2015

Carta a Valentin: el abuelo cuentacuentos. (A Carla y Ruth)



“Yo no sé muchas cosas, es verdad. 
Digo tan sólo lo que he visto. 
Y he visto: 
Que la cuna del hombre la mecen con cuentos, 
que los gritos de angustia del hombre los ahogan 
con cuentos, 
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos, 
que los huesos del hombre los entierran con cuentos, 
y que el miedo del hombre… 
ha inventado todos los cuentos.”

Cuando León Felipe escribía esto, dejaba muy claro que los cuentos no son inocentes, que tienen un fin, un objetivo, y éste no es, en la mayoría de las ocasiones, confesable, limpio, desinteresado. Quizás es por lo anterior por lo que la palabra cuento, tiene una acepción tan negativa y el cuentista es considerado como una persona que: “acostumbra a contar enredos, chismes o embustes.”

El cuento es fundamental en el proceso de socialización de los miembros de una sociedad. Las bases  que soportan todas las culturas y todas las religiones están construidas con cuentos. Es por esto que son un arma demasiado poderosa para ponerla en manos de desaprensivos cuyo fin es formar personas domesticables, sumisas, y dentro de la norma, su norma, la que ellos consideran que se debe seguir para ser normal. 

Por eso defiendo y me identifico con la inocente anomia de José Agustín Goytisolo cuando nos 
contaba:

Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban 
todos los corderos.

Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.

Todas estas cosas
había una vez.
Cuando yo soñaba
un mundo al revés.



A Carla y Ruth; y a sus padres para que nunca dejen de contarles cuentos. Los buenos cuentos.



24 mar. 2015

Colores


Todo estaba dibujado en la pequeña libreta gris que llevaba en el bolsillo de su pantalón, lo había imaginado tantas veces… aún así, se preguntaba como sería en realidad y hacía cábalas sobre si acertaría con los colores apretándola contra su pierna.

El frío le tornó a la realidad y se abrazó a su madre para sentir su calor. La madre le abrazó con ternura y al poco se quedó dormido.

Despertó en la playa, empapado y temblando; junto a él, yacía su madre muerta. Vio como un hombre blanco, de uniforme verde, la tapaba con una capa dorada. Instintivamente buscó en su bolsillo y, sólo encontró un amasijo de hojas empapadas sin ningún dibujo ni color definido.



20 mar. 2015

Una ventana al mar.


La niña ignoró la orden, abrió la puerta de su cuarto, se asomó con sigilo y, descalza para no hacer ruido salió al pasillo; tenía que pasar por delante de la puerta; ésta se encontraba entreabierta y la luz  que arrojaba, trazaba en el suelo la línea que no debía atravesar. Cruzó la línea de luz, recorrió el pasillo lentamente y llegó al salón. Cogió una silla, se encaramó en ella y deslizó su mirada por el estante: allí estaba.

Aquella tarde vivió un auténtico drama cuando llegó de la escuela: su madre le pidió ver los cuadernos y ella remoloneó de tal forma que despertó sin querer su curiosidad; de nada le había servido esconderlo en el fondo de la cartera bajo el ejemplar de El Corán. Ahora, en la soledad de la noche, le invadía la excitación, miró a ambos lados para asegurarse de no ser vista, extendió el brazo y lo tomó. Con mano temblorosa lo abrió: Una ráfaga de viento húmedo y salado sopló su rostro como si hubiera abierto una ventana al mar y de sus páginas salía una voz que decía : “Pueden ustedes llamarme Ismael. Hace algunos años –no importa cuántos, exactamente–, con poco o ningún dinero en mi billetera y nada de particular que me interesara en tierra, pensé darme al mar y ver la parte líquida del mundo…”


16 mar. 2015

Nuevo diccionario de la lengua española: Populista


populista.

1. adj. Relativo o perteneciente al pueblo. 

2. En España, persona chabacana con argumentos inconsistentes o  mentirosos. Rival político.


Nuevo diccionario de la lengua española: Investigado


Investigado.

1. Persona sospechosa de actuar ilegalmente.

2. En España, persona que pasaba por allí.



11 mar. 2015

Hablemos

La anciana prestó atención a las indicaciones:

—  Para solicitar nuestro servicio de atención domiciliaria marque o diga uno, para algo relacionado con sus facturas marque o diga dos, si necesita asistencia marque o diga tres.

—  Necesito ayuda.

—  No le hemos entendido. Para solicitar nuestro servicio de atención domiciliaria marque o diga uno, para algo relacionado con sus facturas marque o diga dos, si necesita asistencia marque o diga tres.

— Por fa...vor, ayu...

—  No le hemos entendido. Para solicitar...Pi i i i i i i ...


27 feb. 2015

La Flema del Sistema


Esta mañana he estado en el INSS y he salido llorando. Lo he hecho con rabia pero inundado, además, de una enorme tristeza. Me he sentido vejado y, no por la admirable dedicación del funcionario que buscaba y buscaba una solución para mi sin poder dármela; humillado, arrojado, escupido como una flema del sistema.

Tengo sesenta y un años y cuarenta años de cotización a la seguridad social y el sistema al que he estado contribuyendo a mantener durante cuarenta años de mi vida, en un momento de dificultad para sobrevivir, expulsado del mercado de trabajo, no tiene una salida para mi. 

Una sociedad que expulsa a sus jóvenes y permite que sus mayores se pudran en la indigencia no merece ser considerada como tal. Yo, al menos, no quiero vivir en una sociedad así.

Nací en plena postguerra en una familia de trabajadores del campo que no fueron nunca a la escuela pero me obsequiaron con unos valores que en este momento están fuera de lugar. Me enseñaron el valor del trabajo, de la honradez y la superación personal. Pasé mi infancia en un internado, de los de la dictadura, trabajé desde los diecisiete años, formé una familia y sin parar de trabajar ni un sólo día, me formé: Me matriculé en la universidad me licencié en cinco años y nunca en los últimos cuarenta años he dejado de formarme ni de contribuir al sistema, que ahora, no quiere saber nada de mi.

Soy autónomo. Desde hace doce años pertenezco a esa subclase de expulsados del régimen general y abocados a la estafa del emprendimiento. Víctimas de la “alfombra roja” de todos los gobiernos, apátridas sin derechos, muertos vivientes. Lugar al que se ven arrojados cada día mas trabajadores que, como yo, trabajan para empresas sin pertenecer a sus plantillas; sin derecho a enfermar, sin derechos laborales ni sociales, condenados a permanecer en un régimen que los retiene pagando hasta la vejez sin poderse retirar, sin salidas, apestados.

Mis lágrimas son de rabia por que no me resigno. Yo se lo he dado todo al sistema, son cuarenta años de sacrificio; el sistema tiene una deuda conmigo, no puede escupirme y no darme una salida. Esas lágrimas son también de tristeza de ver la falta de escrúpulos de los que hacen las leyes. De ver como prometen al final de la legislatura los mismos tres millones de puestos de trabajo que prometieron al principio de la misma, de ver como venden el humo del futuro: Para los trabajadores, no hay presente; lo bueno siempre está por venir. 



Andrés Morales López
Autónomo.


7 dic. 2014

Gracias Alfonsina Storni. Tu me quieres Blanca


Tú me quieres alba, 
me quieres de espumas, 
me quieres de nácar. 
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada .

Ni un rayo de luna

filtrado me haya. 
Ni una margarita 
se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
tú me quieres blanca, 
tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas

las copas a mano, 
de frutos y mieles
los labios morados.
Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del Engaño
vestido de rojo
corriste al Estrago. 

Tú que el esqueleto

conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,
me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡me pretendes alba! 

Huye hacia los bosques,

vete a la montaña;
límpiate la boca;
vive en las cabañas;
toca con las manos
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas;
duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua:

Habla con los pájaros
y lévate al alba. 
Y cuando las carnes
te sean tornadas, 
y cuando hayas puesto 
en ellas el alma 
que por las alcobas 
se quedó enredada,
entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea, 
preténdeme casta.

31 oct. 2014

Y el hombre creó a Dios


Y el hombre creó a Dios y con él la justicia, el derecho, las normas, el premio y el castigo. Dio así carta de naturaleza a algo tan antinatural como el derecho a la propiedad y si tenemos en cuenta que somos un animal con la característica de la codicia es como una bomba suicida. Perro no come perro, pero los humanos en aras de ese injusto derecho, nos devoramos entre nosotros y meamos por todas partes para marcar nuestro territorio. 

Curioso animal el hombre. Nos inventamos un derecho tan absurdo que vicia todos los demás. El aire, la luz, el agua, la tierra. ¿Quien se puede erigir en propietario, siquiera de una parte, de algo que es de todos? Y cuando digo de todos, no me refiero a todos los hombres, si no a todos los seres. No hay nada, incluso la vida que no sea prestado; pero, lo disputamos y lo destruimos a nuestro antojo apoyados en ese mal llamado derecho. El estado del planeta y nuestra organización social nos retrata. Todo nació viciado y así nos va. 

Personalmente me escandalizo cuando leo que la mitad de la riqueza mundial está en manos de un uno por ciento de la población. En España veinte fortunas acumulan lo que el treinta por ciento de la población mas pobre, que son varios millones de personas.

Existe una declaración universal de los derechos humanos, pero la mayoría de los derechos: una infancia digna, sanidad, educación, vivienda, están pervertidos por el derecho a la propiedad y por tanto, para la gran mayoría, no son  más que una quimera.

Todo está del revés y es tarea titánica dar la vuelta a esta situación:  pasa por un control de la codicia y un mejor reparto de la riqueza. Posiblemente en el futuro, cuando el planeta esté al borde de la destrucción, y vamos por ese camino, las mayorías reaccionen y se inventen una sociedad basada en el respeto y el bien común; donde la propiedad no sea de nadie y nos demos cuenta que estamos aquí de paso. Si sembramos  esa semilla a nivel individual, crecerá a nivel colectivo; de esta forma puede que sea posible evitar una catástrofe mayor que la actual.

Foto de Paco Guerrero Roldán

12 jul. 2014

Ley del talión

No entiendo, no comparto la forma en que la comunidad internacional ha tratado al pueblo palestino en la historia reciente y siento repulsa por la forma en que mira con ojos distraídos lo que está ocurriendo en Gaza.  Bombardeos indiscriminados, asesinatos selectivos, ghetos, muros vergonzantes, discriminación, explotación laboral, etc. son los ingredientes con que Israel cuece su vergüenza. Y la actitud laxa , permisividad y mirar para otro lado, los ingredientes con los que la comunidad internacional cuece la suya.

Soy de los que todavía confían en el ser humano a pesar de las constantes muestras que ponen palos en la rueda de la esperanza. Estos bombardeos desproporcionados y  genocidas que de forma indiscriminada masacran a la población civil, son una enorme estaca que paraliza la mía y hace que me avergüence, aunque sólo sea por unos momentos, de mi condición humana

 Foto Reuters





10 jul. 2014

El alma tiene masa y es gris


A mediados del siglo pasado Abraham Maslow elaboró una teoría según la cual, las personas, antes que nada, habrían de cubrir sus necesidades básicas, entre las que naturalmente está la alimentación; satisfechas éstas iría escalando en una pirámide imaginaria satisfaciendo otras necesidades de “menor importancia”. El siguiente escalón, cubriría la seguridad física, la de empleo, de recursos, moral, familiar, de salud y de propiedad privada. Satisfechas las anteriores escalaríamos hasta las necesidades de afecto, amistad e intimidad sexual. Más arriba se encontrarían las de auto reconocimiento, confianza, respeto y éxito y por último tras satisfacer todas las anteriores llegaría la escala de la auto realización, que comprendería: la moralidad, creatividad, espontaneidad, falta de prejuicios, aceptación de hechos y resolución de problemas, es decir, la explosión del alma; aunque, como todos sabemos, el alma, como diría Kundera,no es más que la actividad de la materia gris del cerebro.

Comprendo que las ONG estén echando el resto en los bancos de alimentos, no en vano en España según datos de UNICEF más de dos millones trescientos mil niños viven bajo el umbral de la pobreza. Estos días se ha creado una polémica sobre la necesidad de mantener abiertos en verano los comedores de los colegios para satisfacer las necesidades de las familias con menos recursos. No voy ha entrar en la obviedad de lo imprescindible que resulta esta medida, ya que, hay cosas que por que algún desalmado las niegue, no van ha dejar de existir. Esos niños resuelven una emergencia ¡Bien, por que  sean alimentados correctamente! Pero hay otra emergencia que no queda resuelta y es el hambre intelectual. Echo de menos bancos de libros, organizaciones que repartan alimentos para el alma; que como todo el mundo sabe es la parte del cerebro que nos distingue del resto de animales. Tenemos que ser capaces de que cuiden su cuerpo completo, no sólo una parte. Tenemos que darle el pescado y, además enséñales a pescar.

La semana pasada leí en la prensa la siguiente noticia: La UNESCO denuncia que en el mundo hay 58 millones de niños sin escolarizar. Esto supone un banco de 58 millones de personas destinadas a la explotación y al mantenimiento del statu quo. Personas dispuestas a tragar con lo que sea para poder alimentarse y alimentar a sus futuros hijos. Una masa de sumisión perfecta para que la codicia reinante se sienta segura, crezca y se desarrolle. Un caldo de cultivo fértil para que la minoría viva en el más repugnante exceso, acumulando los bienes que deberían repartirse de forma más justa.

Sin educación no hay espíritu crítico y sin éste las formas de explotación se perpetúan. Eso, es algo que el capital sabe a la perfección y utiliza los medios a su alcance para que nada cambie “¿ Que es eso de que el hijo de un muerto de hambre pueda estudiar filosofía para que aprenda a pensar por si mismo? ¿ Quien  desatascará nuestros inodoros, barrerá nuestras calles, limpiará nuestras casas? ¿Que tipo de sistema que se precie permite a los hijos de los desarrapados ir a la universidad? Mantengamos a los padres con lo justo así los hijos perpetuarán su clase” 

En España como en otros muchos países de occidente, el capital encontró en la Iglesia católica su concubina perfecta. Así, se han montado una suerte de educación por castas consentida por gobiernos de ideologías diversas donde han primado otros intereses distintos al interés general. Colegios privados bilingües y de calidad para ricos, Colegios subvencionados, pagados por todos para perpetuar valores de sumisión. Y una red pública de enseñanza que ha sido la desarrapada del sistema. Objetivo, perpetuar la estructura social. La casta, palabra de moda, la reflejó mejor que nadie Miguel Delibes en un pasaje magistral de su maravillosa novela: “Los Santos Inocentes”, cuando el señorito Ivan hace firmar a su lacayo analfabeto: Paco, y a su esposa Régula, para demostrar a un embajador extranjero como se las gastan aquí los terratenientes y el régimen. 

Algún ministro reciente y sociólogo, no por casualidad, no le ha importado inmolar su  imagen para conseguir objetivos tan sibilinos como una educación diversa y de calidad para las clases altas y otra uniforme, sin contenidos y enfocada al trabajo manual y de servicio para quien no se la pueda pagar.

En mi época de estudiante, realicé un trabajo titulado:” Conformismo o rebeldía. La perpetuación de los valores de clase”. Partía de una afirmación de Paul Willis de su extraordinario libro: Aprendiendo a trabajar. Ed. Akal. Madrid 1988. En él, Willis decía: Lo difícil de explicar en cuanto a como los chicos de clase media consiguen trabajos de clase media, es por qué los demás les dejan y lo difícil de explicar respecto a como los chicos de clase obrera consiguen trabajos de clase obrera es por que ellos mismos lo consienten”

Entre los hijos de la clase trabajadora se produce la paradoja, de que quien lucha contra el poder, ayuda a la perpetuación del mismo ¿ Como sucede esto? Existe una contradicción entre lo que viven en sus casas y los valores que le inculcan en la escuela. Ésta, para ellos, simboliza el poder establecido personificado en el maestro, desprecian sus códigos lingüísticos y los valores que estos transmiten por que los que consideran ajenos. Se apoyan en los valores de su grupo de pertenencia llevándolos a la descualificación y a la perpetuación del sistema. 

Pasados los años, las políticas neoliberales han llevado a la pobreza a grandes masas de población dejando en situación de extrema dificultad e igualando cada vez más a las clases muy humildes y las clases medias. LLegados a este punto se da el peor de los escenarios posibles. Jóvenes que se enfrentaron a lo establecido sin formarse. Resultado: una generación entera de jóvenes perdida por la descualificación y la desesperación (generación nini) jóvenes que ni estudian ni trabajan y viven sin ningún horizonte ni expectativa. Por otro lado, otros jóvenes que aceptaron las reglas del juego que le marcaba el sistema y se “rebelaron” estudiando y preparándose, para superar sus orígenes, son ahora una generación de jóvenes perfectamente preparados. Pero se da la circunstacia  de que por no pertenecer a las élites, a los que marcan el paso de las sociedades, se ven expulsados del sistema al que intentaron integrarse y tienen que emigrar o mal vivir con varios trabajos precarios, mal pagados y sin derechos.

La élites necesitan un ejército de parados y descualificados para poder subsistir y mantener los privilegios de esta vida, dejando los de la otra ( el más allá) para las masas de parias que limpian sus inmundicias y les sirven en la más completa sumisión. La salvación está en las nuevas generaciones, en su formación, en su espíritu crítico. En saber canalizar la rebeldía que les remueve contra la injusticia y dejar de ser como pececillos en un estanque dispuestos a morder el anzuelo de imanes, rabinos, curas, hechiceros, brujos, chamanes y salva patrias.